REFLEXIONES DESDE EL TALLER

Crear un lenguaje en la cerámica.

Una reflexión sobre la plasticidad de la arcilla, el cuerpo y aquello que podemos expresar a través de la cerámica cuando las palabras no son suficientes.

Conejo Blanco Cerámica Puerto Escondido, Oaxaca
Escultura de cerámica de alta temperatura con esmalte aplicado antes de la cocción en horno.
Escultura cerámica antes de la cocción, con el esmalte aplicado sobre la superficie.

El lenguaje, si nos vamos a una versión simplificada y hasta ingenua, sin quitarle el trabajo a los lingüistas, trata sobre la transmisión de información. El medio que comúnmente conocemos es el habla, ya que utiliza las palabras, la gramática, la entonación y el acento como sonido transmitido en el aire para comunicar un contenido o idea. ¿Qué es lo que hace que se pueda transmitir físicamente ese mensaje? Que las moléculas del aire están en un estado en el que la vibración de una de ellas rebota en la que sigue, y se repite este proceso hasta que llega al oyente.

La propiedad más importante de la arcilla es su plasticidad, una arcilla plástica, es parecida al aire, cuando ejerces una fuerza sobre ella, la fuerza se desplaza en dirección de la materia, por eso, cuando éramos niños y apretábamos un pedazo de plastilina en nuestras manos, se desbordaba por los dedos.

El humano utiliza su cuerpo como expresión y medio para habitar en este mundo, un apretón de manos para saludar, una caricia para calmar, un golpe para agredir. Saludar, calmar y agredir son mensajes llenos de información. Si en algún momento lograra articular un lenguaje a través de la cerámica, lograría poder decir todo eso para lo que no existen palabras.

CONEJO BLANCO CERÁMICA

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